jueves, 26 de julio de 2018
Oso solar / Anuar Cichero
un oso esta creciendo de mí
nadie puede verlo porque es secreto
tiene las patas frías como los sueños
y el pelaje del color de estas palabras
por las noches me escapo de su.
entonces troto
y lamo los vidrios de los autos para sentirme libre
pero amanece el oso y dice:
-soñe con un hombre
---
De Ososolar / Osa lunar
Diezmil Cosas Editora, 2014.
Magma / Anuar Cichero
Razonamiento / Anuar Cichero
una hoja tiene por lo menos dos lados: anverso y reverso
a su vez cada uno de ellos posee su lado interno
es decir los íntimos anverso y reverso
no obstante
cada lado interno tiene su otro lado
desconocido
como resultado de ello
los lados se multiplican
y no es posible ya contarlos,
mirarlos a todos
entonces existe el reverso del poema íntimo de este poema
aún no escribo
---
De Ososolar / Osa lunar
Diezmil Cosas Editora, 2014.
lunes, 23 de julio de 2018
El ciudadano selenita / Sergio Raimondi
La
fórmula podría haber sido blanca luz
diluida
en champaña pero al final fue agua,
éter
y alcohol en proporción igual más
los
miligramos suficientes de cianuro:
oxígeno
vedado a las células y en las venas
azul
prusiano para flotar y subir de una vez
a
la gran N ación sólo habitada por sabios
y
seres de albo rostro como Polichinela.
Eran
sólo dos las opciones: bajar el Ideal
a
la tierra o concretar el viaje último, celeste
y
cerebral usando libros arcanos de alquimia
por
guía y sortilegios rimados y grimorios
secretos.
Prefirió la última por cansancio.
Entonces
enseñó al hijo que no hay mejor
mapa
que el espejo y que toda la gravedad
es
necesaria para alcanzar su ausencia. Eso
vio
por último al boquear con sus ojos fríos.
No
el reflejo que, luminoso, huye en el agua.
---
De Poesía
civil.
17 Grises
Editora, 2010.
El grillo incomprendido / Sergio Raimondi
la
fama de su cotidiana capacidad musical,
el
grillo que habita la casa desde hace días
se
niega a frotar la textura ondeada de un ala
contra
el afilado borde de la otra en el ejercicio
que
vaya a saber desde cuándo es conocido
como
“canto”, y se vuelve así algo temerario,
ya
que por la semejanza de color, la inmovilidad
al
encenderse la luz del baño, la falta de lentes
de
quien se levanta en mitad de la noche
y
la ausencia, como decía, de su sonido habitual
se
confunde con facilidad con una cucaracha.
---
De Poesía civil.
17 Grises Editora, 2010.
viernes, 20 de julio de 2018
Lluvia II / Graciela Di Bussolo
II.
Dejó de llover.
Callaron los truenos que mordían la noche
y ahora
un ruido nos desvela.
Parece una piedra
que cae
en el pozo oscuro de la madrugada.
Es el rugido
de los animales del deseo.
---
De Actividades prácticas.
Narvaja Editor, 2018
jueves, 19 de julio de 2018
Lluvia I / Graciela Di Bussolo
I.
Sigue lloviendo
como si ya no fuera suficiente
que los ríos se hayan desbordado
que las vertientes
hayan perdido su belleza y su música
y sean hoy
dañosos toros de agua.
Sigue lloviendo
como si alguien aún pudiera
celebrar la frescura del agua necesaria.
No podemos sentir
esa felicidad que siempre trae la lluvia.
Sólo la invasión de la pena
la desesperación por lo inundado.
Sigue lloviendo
pero esto ya no es lluvia.
Es una maldición.
Un agua tenebrosa
en la que sólo flota la tristeza.
---
De Actividades prácticas.
Narvaja Editor, 2018
martes, 17 de julio de 2018
La tercera dimensión / Denise Levertov
Quien me creería si
dijera: “Me agarraron y
hendieron desde
el cuero cabelludo hasta la pelvis, y
todavía estoy viva,
y me paseo contenta
de sol y todas
las dádivas del mundo.” La honestidad
no es tan simple:
la simple honestidad no es
sino una mentira.
¿No esconden los árboles
el viento entre
sus hojas y
hablan con susurros?
La tercera dimensión
se esconde.
Si los empedradores
parten piedras, las
piedras son piedras:
pero el amor
me partió en dos
y estoy
viva para
contar el cuento; pero no
honestamente:
las palabras
cambian las cosas. Deja que sea
—aquí, bajo el dulce sol—
una ficción, mientras yo
respiro y
cambio el paso.
---
Trad. Alberto Girri
De 15 poetas norteamericanos.
Bibliográfica Omeba, 1966.
viernes, 13 de julio de 2018
Lo simple / Alexis Comamala
Lo simple
se ha
dejado,
se
ha pegado,
se ha alojado
mientras
los muchachos
en
las alturas
declinan el clavo
y los
tercios de la historia.
Se
han acostumbrado
a la trinidad
en donde hay
lúgubres
lugares de culpa
lunas aisladas
se trenzan
graves
desconcierto
suena el teléfono,
nadie
habla,
no
volverá igual.
Alexis Comamala
jueves, 12 de julio de 2018
Días / Philip Larkin
¿Para qué sirven los días?
Los días son donde vivimos.
Vienen y nos despiertan
una y otra vez..
Están para nuestra felicidad
¿Donde vivir, sino en los días?
Ah, para esta cuestión
el médico , y el cura
se ponen sus largos abrigos
y con prisas recorren los
campos.
Philip Larkin (Coventry, 1922-
Hull, 1985)
En Las bodas de pentecostés.
Lumen. Barcelona, 2007.
Trad. Damián Alou
miércoles, 11 de julio de 2018
Ignorancia / Philip Larkin
Que raro no saber nada,
nunca estar seguro
de qué es cierto o acertado
o real,
y verse obligado a
puntualizar O eso creo,
o Bueno, eso parece:
seguro que alguien sabe.
Qué raro ignorar cómo van
las cosas:
su talento para encontrar lo
que necesitan,
su sentido de la forma, su
puntual diseminación
de la semilla, y su voluntad
para cambiar;
sí es raro,
incluso vestir ese
conocimiento -pues nuestra carne
nos rodea con sus decisiones-
y sin embargo pasar toda la
vida en imprecisiones,
pues cuando empezamos a
morir
no tenemos ni idea de por qué.
---
Philip Larkin (Coventry, 1922-
Hull, 1985)
En Las bodas de pentecostés.
Lumen. Barcelona, 2007.
Trad. Damián Alou
martes, 10 de julio de 2018
Agua / Philip Larkin
Si me invitaran
a crear una religión
haría uso del agua.
Ir a la iglesia
implicaría cruzar un vado
y llegar a ropas secas, distintas;
implicaría cruzar un vado
y llegar a ropas secas, distintas;
mi liturgia utilizaría
imágenes de inmersión,
un furioso y devoto empapamiento,
imágenes de inmersión,
un furioso y devoto empapamiento,
y yo levantaría hacia el este
un vaso de agua
donde la luz en cualquier ángulo
se congregaría hasta el infinito.
un vaso de agua
donde la luz en cualquier ángulo
se congregaría hasta el infinito.
___
Philip Larkin (Coventry, 1922- Hull, 1985)
En Las bodas de pentecostés. Lumen. Barcelona, 2007.
Trad. Damián Alou
Trad. Damián Alou
Y ahora / Adrienne Rich
Y ahora mientras lees estos poemas
- tú cuyos ojos y manos amo –
- tú cuyos ojos y boca amo –
- tú cuyas palabras e ideas amo –
no creas que intentaba exponer una causa
o armar un decorado:
intenté escuchar
la voz pública de nuestra época
intenté examinar nuestro espacio público
lo mejor que pude
- intenté recordar y permanecer
a los detalles, observar
con precisión cómo se movía el aire
y dónde se detenían las manecillas del reloj
y quien se ocupaba de las definiciones
y quien se alzaba al recibirlas
cuando el nombre de la compasión
fue cambiado por el de la culpa
cuando sentir con un humano extraño
fue declarado obsoleto
- tú cuyos ojos y manos amo –
- tú cuyos ojos y boca amo –
- tú cuyas palabras e ideas amo –
no creas que intentaba exponer una causa
o armar un decorado:
intenté escuchar
la voz pública de nuestra época
intenté examinar nuestro espacio público
lo mejor que pude
- intenté recordar y permanecer
a los detalles, observar
con precisión cómo se movía el aire
y dónde se detenían las manecillas del reloj
y quien se ocupaba de las definiciones
y quien se alzaba al recibirlas
cuando el nombre de la compasión
fue cambiado por el de la culpa
cuando sentir con un humano extraño
fue declarado obsoleto
___
Adrianne Rich (Maryland,1929 - California, 2012)
De Oscuros campos de la República. Poemas 1991–1995. Ed. Norma. Colombia, 1999.
sábado, 7 de julio de 2018
El gorrión / William Carlos Williams
a mi padre
El gorrión
que se posa en mi ventana
más que una verdad natural
es una verdad poética.
Su voz,
sus movimientos,
sus hábitos:
como goza batiendo
las alas
en el polvo
todo ello lo atestigua;
de acuerdo, lo hace
para sacudirse los piojos,
pero el alivio que siente
hace que píe
de placer
y eso es un gesto
más musical
que otra cosa.
Dondequiera que se encuentre
a comienzos
de primavera
en lugares sin importancia
o en las proximidades de un palacio,
él prosigue sus amores
sin inmutarse. Aquello
comienza en el huevo: su sexo
lo genera; ¿qué podría haber
más pretencioso
e inútil
o hacer
que sintamos más orgullo?
Nos conduce muchas veces
a la ruina.
El gallo, el Cuervo
con sus voces desafiantes
¡no consiguen
superar
su piar insistente!
Una tarde
en El Paso
pude ver
—¡y escuchar!—
diez mil gorriones
llegar raudos
del desierto.
Invadieron los árboles
de un parque. Todo el mundo huyó
de sus deyecciones
(¡con los oídos zumbando!)
abandonando el lugar.
a los lagartos
que vegetan
en la fuente. Su imagen
nos resulta familiar
como la de la aristocrático unicornio,
qué lástima
que ya nadie como avena
en estos días:
su vida sería
mucho más simple.
Aunque su
pequeñez,
su aguda vista,
su bien dispuesto pico
y agresividad
le aseguren la supervivencia;
por no hablar
de su numerable
prole.
Hasta los japoneses
saben de él
y lo han retratado
con simpatía
y profundo acierto
en sus menores
características.
Nada hay levemente
sutil
en su apareamiento.
Se inclina
ante la hembra
y sacude las alas
bailoteando
echa atrás la cabeza
y sencillamente
¡chilla! El estruendo
es enorme.
La manera en que limpia las tablas
a golpe
de pico
es decisiva,
igual que el resto
de sus actividades. Sus cejitas
castañas
le dan un aire
de perpetuo
ganador; incluso
una vez
vi una hembra gorrión
escalar decidida
hasta el techo
de un depósito de agua
agarrando al macho
por las plumas
y llevarlo
callado,
sumiso,
colgando sobre las calles
hasta perderse
de vista.
¿Qué significaba
aquello?
La propia hembra
parecía
perpleja ante su logro.
Reí francamente.
Fue el poema
de su existencia
siempre práctica
lo que triunfó
finalmente:
un amasijo de plumas
aplastado en el pavimento,
alas simétricamente extendidas,
como si volara,
perdida la cabeza,
el negro emblema del pecho
indescifrable,
la efigie de un gorrión
sólo un cáliz vacío
ahí para
comunicar
bellamente,
sin ofender a nadie:
esto fui,
un gorrión.
Lo hice lo mejor que pude.
Adiós.
---
De La invención necesaria.
Universidad Diego Portales, 2013.
Trad. Juan Antonio Montiel
viernes, 6 de julio de 2018
Mi padre se va de casa / Iván Wielikosielek
Mi padre el
que va molido rumbo al cementerio
el que va
partido por el camino de troncos talados por leñadores
el que va
desarmado rumbo a una chacarita de almas y de huesos
el que va
hecho polvo porque ha sido un hombre
y ha vuelto al polvo porqué no está redimido
el que va
hecho barro seco porque ha muerto y no lo han resucitado
el que va
hecho arcilla de misericordia no cocida
y recrudece en el horno inútil del vacío
Mi padre el que va
rendido rumbo al patíbulo
el que será
juzgado por los vivos y perdonado por los muertos
el que será
condenado por su hijo hecho un niño
y absuelto por ese mismo niño hecho un hombre
el que será
degollado con la hoz que guillotinó el sexo de su hijo
y luego será
crucificado en un madero y vivirá más allá
siempre más allá de la sed y de la noche
Mi padre
armazón de huesos concéntricos desembocando en un útero vacío
Mi padre
calavera de mis sesos y negra sangre de mi agitada sangre
Mi padre el que va
degollado rumbo al matadero
el que va
desangrado rumbo a la cópula sin sangre de los muertos
el que va perfumado con su aroma a ferroviario y pinos y durmientes
el que va con
su cabeza de pelo azabache coronada con ortigas
Y es mi padre es
el que me llama después de la medianoche
cuando mi cuerpo de
niño aún duerme en las penumbras
Y es mi padre el que se ha muerto pero me torturara
porque sabe que todavía lo necesito
Y es mi padre el que ha matado a mi padre
cuando cumplí los siete años
Mi padre con
una guadaña del ferrocarril que me busca entre los yuyos
Mi padre que me mira desde el fondo de un pozo y me pide que lo saque
Mi padre que me trae figuritas de fútbol una noche en que me muero del asma
Mi padre el que va
perdido rumbo al gran foso de la noche
ojo ciego del vacío
Mi padre el que va
hundido en la tierra húmeda de Bielorrusia y de mi pueblo
ojo ciego del
vacío
Mi padre el que se tambalea en una carreta fúnebre por calles desnudas
ojo ciego del vacío
Mi padre que sólo abre los ojos en los sueños de su hijo
ojo ciego del vacío
Mi padre
manos de asesino que se aferran a mis manos suicidas
porque necesitan llevarme al otro lado de la vida
Mi padre parva de hojas secas quemándose en el calvario de sus huesos
Mi padre que me odia y me necesita y me aborrece y me redime
Boca húmeda que pronuncia mi nombre con asco
mi padre
Sexo escindido desposándose en un orgasmo de dolor con las nalgas de mi madre
mi padre
Ojos negros clavándose de odio contra los ojos de su hijo chiflado de nacimiento
Ojos negros que se hunden en un recuerdo en donde no estoy
Ojos negros que no me buscan entre otros niños
Mi padre rodando calles abajo hundido vidas abajo cayendo hombres abajo
Mi padre con un pañuelo ensangrentado se ahorcó anoche
y su cabeza coronada de ortigas se parece al busto negro de un indio
Ahorcado de
pena bajo las ramas de mi hamaca
Ahorcado de
culpa como un condenado a despreciar a su hijo de por vida
Ahorcado de
odio contra la simiente de sus huesos
Ahorcado de horror contra ese pequeño espejo de su rostro
Ahorcado de
furia con el puño de sus manos que hicieron el nudo
Ahorcado de
crimen con su sangriento trapo rojo
Ahorcado de espanto por los espermas a mil grados a punto de concebirme
Ahorcado de pánico y de hambre sexual por la nada
Ahorcado de dolor por lo perdido por lo olvidado por lo que nunca más será tenido
Ahorcado de vergüenza por lo que sembraron sus huesos
por su niñez hecha de quilos de leña cargada al hombro
y las palizas recibidas de su padre con el cinto
Ahorcado de asfixia por los que decidieron no ahorcarse para seguir viviendo
Mi padre que me
decía que iba de niño de alpargatas al colegio
y no tenia plata para comprarse libros
entre los chicos del
pueblo
Mi padre que fue monaguillo
Mi padre que varias veces me golpeó y también golpeó el rostro de mi madre
Mi padre que
alguna vez lloró ante mí con ojos de chimpancé angustiado
cuando bajo el helado cielo de julio enterraban a su padre
Mi padre se
ahorcó anoche al atravesar para siempre el patio de casa.
De Príncipe Vlad y otros poemas.
Llantodemudo, 2012.
jueves, 5 de julio de 2018
Príncipe Vlad / Iván Wielikosielek
Ey pa
tu hijo
hubiera tenido la fuerza del Príncipe Vlad
para detener
el avance de los turcos
pero en lugar
de enseñarle a ser un guerrero
te fuiste
y lo dejaste
solo en una casa vacía
con esa mujer
que le enfermó el alma
tu hijo
hubiera tenido la fuerza de los hijos de Valaquia
pero en lugar
de enseñarle a manejar la espada
te fuiste
y su valentía
se volvió
temor
mansedumbre
indiferencia
asesina
y su
violencia se volvió
extraño perdón
misericordia
oscura
melancolía
pero en lugar
de enseñarle a ser un voivoda
te fuiste
y lo dejaste
leyendo libros de terror
con esa mujer
que contaminó su hombría
Ey pa
tu hijo
hubiera tenido la fuerza del Príncipe Vlad
para detener
el avance de los turcos
pero en lugar
de manejar la espada
ahora escribe
poemas en soledad
como un
mariquita.
De Príncipe Vlad y otros poemas.
Llantodemudo, 2012.
miércoles, 4 de julio de 2018
Mi padre me lava las manos en una palangana de invierno... / Iván Wielikosielek
Mi padre me
lava las manos en una palangana de invierno
Yo tengo ocho
años y mi piel sangra como si lavaran peces muertos
Mi padre me
lava las manos como si limpiara mi nombre
Yo estoy por
repetir tercer grado y hace mil años que no le digo papá
Mi padre me
lava las manos y me las restituye como en un milagro
Yo estoy por
tomar la comunión y voy a leer los evangelios cada día
Mi padre me
lava las manos como si se las lavara a Pilatos
para que en
sus sueños no quede sangre inocente por redimir
para que
entre sus dedos el pan se multiplique como caricias
para que en
sus palmas no quede otra cachetada que contra sí
Mi padre me
lava las manos en una palangana de invierno
antes de irse
del pueblo para siempre
antes que mi
espíritu salga a ensuciarse
con el polvo
de este mundo.
De Gatos de Nínive.
Llantodemudo,
2014.
martes, 3 de julio de 2018
La luz se hizo / Mercedes Roffé
VI
La luz se hizo.
¿Quién ha de dudarlo?
Y los pastos y los cielos y los mares.
Sutil aquel que separó
el azul del azul
el día de la noche
el verde metálico del atardecer
del verde-vida del prado.
Vida sutil.
El Ángel vela
herido en su costado.
Brutal.
Brutal también.
¿Quién podría negarlo? ¿Quién
dudará que hay
sangre
mucha
sangre
murano derramado
por la tierra-muro blanca sombra
oh muro-mundo siempre
herido
siempre
perfecto
henchido
en el cristal-aleph de un devenir
silencioso y perfecto
siempre
en otro lado?
El Ángel-Número.
Cifra perfecta, infinita, feliz
concatenación
de aleatoriedades
—sin origen ni fin—.
Ochocientos billones de blancos
pétalos bienolientes tiene
el jazmín de lo real
—abierto y entregado.
emanación del loto originario
—partícula
de blanca
fe
Jazmín-noúmeno.
Sinergético loto
de ocho y tantos billones
de pétalos bienolientes,
heridos y entregados.
¿Qué fue antes:
el loto o el jazmín?
¿Por qué caminos vamos
si hay camino
—tiempo herido en su costado?
¿Hay antes y después?
¿Sendero hay?
Hay un aleph-cristal perfecto
ensangrentado.
Completud de tallas convergentes hay
y en el centro el vacío.
De Linternas flotantes.
Modesto
Rimba, 2017.
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