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miércoles, 8 de agosto de 2018

Historia del arte / Alberto Girri




Mordimos sobre cuanto existe
hasta escarnecerlo,
hasta la desvergüenza,
una provocación a lo desconocido,
un esfuerzo
a menudo sucio y mezquino,
casi nunca optimista, jamás alegre,
una justificación,
la necesidad de obrar, de idiomas
donde salvarnos, perpetuarnos,
mientras por debajo,
vigentes aún en la confusa tierra,
rondaban los gestos,
el férreo cayado
de aquellos ancianos de Colono,
coro de los que lamentaron
el supremo mal de haber nacido.

Y eso era crear, supuestamente
amparados por algo divino,
con almas y demonios rodéandonos
de sueños,
visiones,
posibilidades,
y con la soberbia de revelar y disecar
lo temporal y lo absoluto que bregan
en la intimidad del color,
en las formas
de la planta, el animal, la piedra.

¿Y qué dejamos,
cuál será la posteridad
de tan diestras manos
y cavilaciones?

¿Dogmáticamente,
y según la clásica norma
de equilibrar muertos y elegidos,
anticipamos
que quienes nos tomaron en cuenta
volverán a oír, por sorpresa,
nuestras voces de furia y desazón
contra los dolorosos, estériles ensayos,
y tantas malas cosechas
que precedieron al fruto logrado,
casi logrado,
y anticipamos también la esperanza
de ser puestos a la izquierda,
del lado fausto,
en el sitio de honor?
¿Se bosquejan ya
los retratos serviles,
las duras
y equívocas semblanzas personales
donde nos presentarán en etapas,
descompuesto nuestro impulso
en curvas de ascenso y caída:
cuando jóvenes
y presuntos dueños de la inmortalidad,
en la madurez,
seguros de un estilo,
aplastados los maestros,
maestros nosotros;
en la senilidad,
atardecer
del espíritu cediendo al cuerpo,
extraviados por primera vez
y para siempre?

Ojalá
que antes de que entremos en lo oscuro
estas incógnitas se transformen
en conciencia de nuestros propios límites
y preguntemos lo que de veras importa,
si se cumple
la evasiva
y codiciada proporcionalidad
entre lo que intentamos
y lo que se ve,
entre la belleza
y el bien que la belleza honra;
ojalá
que los manoseados símbolos del arte
terminen por parecer errores,
efectos vacíos, menos legítimos
para lograr entenderse con el universo
que un simple intercambio de amor y odio.

---

De La condición necesaria, Obra poética I. 
Corregidor, 1977.

lunes, 6 de agosto de 2018

Soy lo que hago / Alberto Girri




Soy lo que hago,
lo que hago me cambia
y adviene entonces
un reverbero, una descarga,
desde alguien presente en mí,
alerta y llamado
del mismo hombre que soy,
de la misma gravitación
que hacia lo bajo tira.

No reniega,
no frena el alma ese caudal,
y aspirándolo
fija un instante mi contorno.

---

De Examen de nuestra causa, Obra poética I. 

Corregidor, 1977.

jueves, 2 de agosto de 2018

Playa sola / Alberto Girri



Vivo execrando la esperanza.

En los atardeceres resignados,
definitivamente,
lejos ya del espejismo y la zozobra,
como un hombre sin ciencia y alma crispada,
despojado como un suicida,
hago lo que cada uno hace cuando conoció la infancia.
Significa esto gritarme que la lucidez es mucha.

Vivo execrando la esperanza,
y aunque no hace mucho ambicioné una muerte por aclamación,
extiendo mi pobreza, tan irreal como yo mismo,
sobre las cosas comunes que me son ajenas.
Es mi fe,
mi penetrada fe en acecho,
que desciende, desciende.


---
De Playa sola, Obra poética I. 
Corregidor, 1977.

jueves, 26 de julio de 2018

Oso solar / Anuar Cichero


un oso esta creciendo de mí
nadie puede verlo porque es secreto
tiene las patas frías como los sueños
y el pelaje del color de estas palabras


por las noches me escapo de su.
entonces troto
y lamo los vidrios de los autos para sentirme libre

pero amanece el oso y dice:

                              -soñe con un hombre

                                           
---
De Ososolar / Osa lunar
Diezmil Cosas Editora, 2014.

Magma / Anuar Cichero

Ilustración para el libro: Julia Cisneros


soy voz oculta
no necesito lengua
para nombrar este país interno

callo la piel que ahora leés
y te miro con tristeza

aunque me caiga yámisma del libro
como lava de aire

vos y yo

                  jamás vamos a tocarnos


---
De Ososolar / Osa lunar
Diezmil Cosas Editora, 2014.

Razonamiento / Anuar Cichero



una hoja tiene por lo menos dos lados: anverso y reverso
a su vez cada uno de ellos posee su lado interno
es decir los íntimos anverso y reverso
no obstante
cada lado interno tiene su otro lado

desconocido

como resultado de ello
los lados se multiplican
y no es posible ya contarlos,
mirarlos a todos
entonces existe el reverso del poema íntimo de este poema

aún no escribo


---
De Ososolar / Osa lunar
Diezmil Cosas Editora, 2014.

lunes, 23 de julio de 2018

El ciudadano selenita / Sergio Raimondi



La fórmula podría haber sido blanca luz
diluida en champaña pero al final fue agua,
éter y alcohol en proporción igual más
los miligramos suficientes de cianuro:
oxígeno vedado a las células y en las venas
azul prusiano para flotar y subir de una vez
a la gran N ación sólo habitada por sabios
y seres de albo rostro como Polichinela.
Eran sólo dos las opciones: bajar el Ideal
a la tierra o concretar el viaje último, celeste
y cerebral usando libros arcanos de alquimia
por guía y sortilegios rimados y grimorios
secretos. Prefirió la última por cansancio.
Entonces enseñó al hijo que no hay mejor
mapa que el espejo y que toda la gravedad
es necesaria para alcanzar su ausencia. Eso
vio por último al boquear con sus ojos fríos.
No el reflejo que, luminoso, huye en el agua.

---
De Poesía civil.
17 Grises Editora, 2010.

El grillo incomprendido / Sergio Raimondi


Como si se le hubiera hecho difícil soportar
la fama de su cotidiana capacidad musical,
el grillo que habita la casa desde hace días
se niega a frotar la textura ondeada de un ala
contra el afilado borde de la otra en el ejercicio
que vaya a saber desde cuándo es conocido
como “canto”, y se vuelve así algo temerario,
ya que por la semejanza de color, la inmovilidad
al encenderse la luz del baño, la falta de lentes
de quien se levanta en mitad de la noche
y la ausencia, como decía, de su sonido habitual
se confunde con facilidad con una cucaracha.

---
De Poesía civil.
17 Grises Editora, 2010.

viernes, 20 de julio de 2018

Lluvia II / Graciela Di Bussolo


II.

Dejó de llover.

Callaron los truenos que mordían la noche
y ahora
un ruido nos desvela.
Parece una piedra 
que cae
en el pozo oscuro de la madrugada.

Es el rugido
de los animales del deseo.


---

De Actividades prácticas.
Narvaja Editor, 2018

jueves, 19 de julio de 2018

Lluvia I / Graciela Di Bussolo


I.

Sigue lloviendo

como si ya no fuera suficiente

que los ríos se hayan desbordado

que las vertientes

hayan perdido su belleza y su música

y sean hoy

dañosos toros de agua.



Sigue lloviendo

como si alguien aún pudiera

celebrar la frescura del agua necesaria.

No podemos sentir

esa felicidad que siempre trae la lluvia.

Sólo la invasión de la pena

la desesperación por lo inundado.



Sigue lloviendo

pero esto ya no es lluvia.

Es una maldición.

Un agua tenebrosa

en la que sólo flota la tristeza.


---

De Actividades prácticas.
Narvaja Editor, 2018

viernes, 13 de julio de 2018

Lo simple / Alexis Comamala



Lo simple

           se ha dejado,

                     se ha pegado,

se ha alojado

           mientras los muchachos

                    en las alturas

declinan el clavo
         
          y los tercios de la historia.

                   Se han acostumbrado

a la trinidad

          en donde hay lúgubres

                   lugares de culpa

lunas aisladas

          se trenzan graves

                 
                  desconcierto

suena el teléfono,

           nadie habla,

                  no volverá igual.


Alexis Comamala

viernes, 6 de julio de 2018

Mi padre se va de casa / Iván Wielikosielek




Mi padre el que va molido rumbo al cementerio
el que va partido por el camino de troncos talados por leñadores
el que va desarmado rumbo a una chacarita de almas y de huesos
el que va hecho polvo porque ha sido un hombre 
y ha vuelto al polvo porqué no está redimido
el que va hecho barro seco porque ha muerto y no lo han resucitado
el que va hecho arcilla de misericordia no cocida
y recrudece en el horno inútil del vacío

Mi padre el que va rendido rumbo al patíbulo
el que será juzgado por los vivos y perdonado por los muertos
el que será condenado por su hijo hecho un niño 
y absuelto por ese mismo niño hecho un hombre
el que será degollado con la hoz que guillotinó el sexo de su hijo
y luego será crucificado en un madero y vivirá más allá
siempre más allá de la sed y de la noche

Mi padre armazón de huesos concéntricos desembocando en un útero vacío
Mi padre calavera de mis sesos y negra sangre de mi agitada sangre
Mi padre el que va degollado rumbo al matadero
el que va desangrado rumbo a la cópula sin sangre de los muertos
el que va perfumado con su aroma a ferroviario y pinos y durmientes
el que va con su cabeza de pelo azabache coronada con ortigas

Y es mi padre es el que me llama después de la medianoche 
cuando mi cuerpo de niño aún duerme en las penumbras
Y es mi padre el que se ha muerto pero me torturara
porque sabe que todavía lo necesito
Y es mi padre el que ha matado a mi padre 
cuando cumplí los siete años

Mi padre con una guadaña del ferrocarril que me busca entre los yuyos 
Mi padre que me mira desde el fondo de un pozo y me pide que lo saque
Mi padre que me trae figuritas de fútbol una noche en que me muero del asma

Mi padre el que va perdido rumbo al gran foso de la noche 
ojo ciego del vacío
Mi padre el que va hundido en la tierra húmeda de Bielorrusia y de mi pueblo
ojo ciego del vacío
Mi padre el que se tambalea en una carreta fúnebre por calles desnudas
ojo ciego del vacío
Mi padre que sólo abre los ojos en los sueños de su hijo
ojo ciego del vacío

Mi padre manos de asesino que se aferran a mis manos suicidas
porque necesitan llevarme al otro lado de la vida
Mi padre parva de hojas secas quemándose en el calvario de sus huesos
Mi padre que me odia y me necesita y me aborrece y me redime

Boca húmeda que pronuncia mi nombre con asco
mi padre
Sexo escindido desposándose en un orgasmo de dolor con las nalgas de mi madre
mi padre
Ojos negros clavándose de odio contra los ojos de su hijo chiflado de nacimiento
Ojos negros que se hunden en un recuerdo en donde no estoy
Ojos negros que no me buscan entre otros niños

Mi padre rodando calles abajo hundido vidas abajo cayendo hombres abajo
Mi padre con un pañuelo ensangrentado se ahorcó anoche 
y su cabeza coronada de ortigas se parece al busto negro de un indio

Ahorcado de pena bajo las ramas de mi hamaca
Ahorcado de culpa como un condenado a despreciar a su hijo de por vida
Ahorcado de odio contra la simiente de sus huesos
Ahorcado de horror contra ese pequeño espejo de su rostro
Ahorcado de furia con el puño de sus manos que hicieron el nudo
Ahorcado de crimen con su sangriento trapo rojo
Ahorcado de espanto por los espermas a mil grados a punto de concebirme 
Ahorcado de pánico y de hambre sexual por la nada
Ahorcado de dolor por lo perdido por lo olvidado por lo que nunca más será tenido
Ahorcado de vergüenza por lo que sembraron sus huesos
por su niñez hecha de quilos de leña cargada al hombro
y las palizas recibidas de su padre con el cinto
Ahorcado de asfixia por los que decidieron no ahorcarse para seguir viviendo

Mi padre que me decía que iba de niño de alpargatas al colegio
y no tenia plata para comprarse libros
entre los chicos del pueblo
Mi padre que fue monaguillo 
Mi padre que varias veces me golpeó y también golpeó el rostro de mi madre
Mi padre que alguna vez lloró ante mí con ojos de chimpancé angustiado
cuando bajo el helado cielo de julio enterraban a su padre

Mi padre se ahorcó anoche al atravesar para siempre el patio de casa.


De Príncipe Vlad y otros poemas.
Llantodemudo, 2012.

jueves, 5 de julio de 2018

Príncipe Vlad / Iván Wielikosielek



Ey pa
tu hijo hubiera tenido la fuerza del Príncipe Vlad
para detener el avance de los turcos
pero en lugar de enseñarle a ser un guerrero
te fuiste

y lo dejaste solo en una casa vacía
con esa mujer que le enfermó el alma

tu hijo hubiera tenido la fuerza de los hijos de Valaquia
pero en lugar de enseñarle a manejar la espada
te fuiste

y su valentía se volvió
temor
mansedumbre
indiferencia asesina

y su violencia se volvió
extraño perdón
misericordia
oscura melancolía

pero en lugar de enseñarle a ser un voivoda
te fuiste

y lo dejaste leyendo libros de terror
con esa mujer que contaminó su hombría

Ey pa
tu hijo hubiera tenido la fuerza del Príncipe Vlad
para detener el avance de los turcos
pero en lugar de manejar la espada
ahora escribe poemas en soledad
como un mariquita.


De Príncipe Vlad y otros poemas.
Llantodemudo, 2012.


miércoles, 4 de julio de 2018

Mi padre me lava las manos en una palangana de invierno... / Iván Wielikosielek



Mi padre me lava las manos en una palangana de invierno
Yo tengo ocho años y mi piel sangra como si lavaran peces muertos
Mi padre me lava las manos como si limpiara mi nombre
Yo estoy por repetir tercer grado y hace mil años que no le digo papá
Mi padre me lava las manos y me las restituye como en un milagro
Yo estoy por tomar la comunión y voy a leer los evangelios cada día
Mi padre me lava las manos como si se las lavara a Pilatos
para que en sus sueños no quede sangre inocente por redimir
para que entre sus dedos el pan se multiplique como caricias
para que en sus palmas no quede otra cachetada que contra sí
Mi padre me lava las manos en una palangana de invierno
antes de irse del pueblo para siempre
antes que mi espíritu salga a ensuciarse
con el polvo de este mundo.


De Gatos de Nínive.
Llantodemudo, 2014.

martes, 3 de julio de 2018

La luz se hizo / Mercedes Roffé



VI


La luz se hizo.
¿Quién ha de dudarlo?
Y los pastos y los cielos y los mares.

Sutil aquel que separó
el azul del azul
el día de la noche
el verde metálico del atardecer
del verde-vida del prado.

Vida sutil.
El Ángel vela
herido en su costado.

Brutal.
Brutal también.
¿Quién podría negarlo? ¿Quién
dudará que hay
                              sangre
mucha
sangre
murano derramado
por la tierra-muro blanca sombra
oh muro-mundo siempre
herido
siempre
perfecto          henchido
en el cristal-aleph de un devenir
silencioso y perfecto
                                     siempre
en otro lado?

El Ángel-Número.
Cifra perfecta, infinita, feliz
concatenación
de aleatoriedades
—sin origen ni fin—.

Ochocientos billones de blancos
pétalos bienolientes tiene
el jazmín de lo real
—abierto y entregado.
emanación del loto originario
—partícula
           de blanca fe

Jazmín-noúmeno.
Sinergético loto
de ocho y tantos billones
de pétalos bienolientes,
heridos y entregados.

¿Qué fue antes:
el loto o el jazmín?
¿Por qué caminos vamos
si hay camino
—tiempo herido en su costado?
¿Hay antes y después?
¿Sendero hay?

Hay un aleph-cristal perfecto
ensangrentado.

Completud de tallas convergentes hay
y en el centro el vacío.



De Linternas flotantes.

Modesto Rimba, 2017.

lunes, 2 de julio de 2018

No hay distancia... / Mercedes Roffé



III.


No hay distancia
la distancia es fuego
No hay distancia
la distancia es humo y cenizas
la distancia es espejo
es la tierra que pisas
la distancia es mi rostro en el espejo
tus pasos sobre tus pasos
sus cenizas sobre tus cenizas


No hay distancia
Soy ella
soy la insomne
              la reeencontrada maltratada en el desierto
soy sus ojos
soy su espejo
soy su distancia de mí y de sí misma


No hay distancia, hay ceguera
No hay distancia, hay reencuentro
No hay distancia, hay distintos colores de desiertos
mares       de distintos colores
hierba                 cielo                    noche
del color distante del tiempo



No hay distancia, hay colores
hay desiertos
Hay casas y hay escombros
hay casas allanadas y casas demolidas
hay tiendas, hay iglús, hay tepes
hay lofts hay búnkers hay palacios
hay ranchos hay taperas hay ramallah hay veneno hay títeres hay soplones
hay las siete ciudades de oro y el oro de los incas
oro en polvo        oro negro        oro
por aquellos que somos y no somos
oremos
digamos la oración, la palabra que falta
la cifra        el número      la clave
residamos la noche en la pura presencia


porque sentir es más que ver y más aun es fundirse


Hay que volver
hay que volver atrás
hay que volver atrás hacia delante
hay de desovillar la madeja del tiempo
hay que volver al futuro
hay que volver a la masa azul noche estrellada
donde éramos luz
minúsculas partículas de luz dispersa
en el seno de la noche hay que volver
hay que desovillar la trama de esta noche
Disolvamos la noche
Respiremos
Un soplo
Insuflemos de luz la noche        de aire
Insuflemos la noche de noche verdadera


No pasarán
No pasará esta noche
No pasará esta noche por el ojo de la aguja
No pasarán
los títeres los embalsamadores los escupidores
escupitajos         esquirlas
de podredumbre
No pasarán
roña y sudor
                    armado
hasta los dientes


fauces
ratas
despojos portadores de despojo
infección portadora de infección



Cuzco               Tibet                   Bagdad



Y esto caducará también.
No el mal. No el mal.
Sólo los nombres.




De Linternas flotantes.
Modesto Rimba, 2017.

domingo, 1 de julio de 2018

Ya ves... / Gustavo Borga


Ya ves
Estoy ante la puerta
de tu casa
Quizá
te parezca extraño
lo que voy a pedirte
Quisiera
que con tus manos

-con una sola no con las dos-

me preguntes

¿Tenés frío?
¿Has comido?
¿Has dormido?

Y por último quisiera
que con tus manos

-por favor con las dos-

me digas

Cuidate mucho Gustavo

Entonces yo
-que tuve una llave
para abrir esa puerta-

Te daré la espalda
y me perderé en la noche.



De Patitos degollados.

Ed. de Autor

sábado, 30 de junio de 2018

Desde la noche... / Gustavo Borga


Desde la noche
que interrumpieron
su sueño
la niña
comenzó a tejer

Tejió
veinte años

Terminé
dijo un día
y arrojó la red

sobre sus padres.


De Patitos degollados.
Ed. De Autor.

Historia del arte / Alberto Girri

Mordimos sobre cuanto existe hasta escarnecerlo, hasta la desvergüenza, una provocación a lo desconocido, un esfuerzo a menudo ...