martes, 22 de mayo de 2018

Romilio Ribero / Glauce Baldovin



Olvidó traición mentiras encadenadas

Nuevamente el juego de abalorios:

humillación hambre desconcierto

la cruz gamada cubriendo paredones

—advenimiento del principio de trágico final y otro comienzo—

Oscurantismo ponzoña miedo.

La amenaza.

La trampa.



Olor a cloacas abiertas

en plena siesta de enero se expande por nuestra tierra

donde heridos de muerte yacen el amor el asombro la ternura

y se debate en agonía la esperanza.



Allí

nuestras madres son todas y una.

El pino

la vertical que se mantiene erguida:

ella guarda la fábula de un celeste país nunca ha olvidado.



Encuentro que ya nada puede justificar este destierro.

Tengo que rescatar, no por perdón ni orgullo

aquellas lejanías, donde la luz disputa su límite mortal a mi memoria.



De De los poetas
Argos, 1991
Con Ilustraciones de Carlos Alonso


sábado, 19 de mayo de 2018

Voy a escribir / Javier Almeida



Voy a escribir como escribieron el mundo
con saña y osamenta
con el humo de claridad
con la flotante húmeda luz
que otorga la seca sombra

Voy a escribir
como deletreando mi nombre
como asumiendo el árbol
del vegetal intelecto
que no respira la tierra

Voy a escribir
como diciendo la siembra
como escolástica hembra
en el verbo de Adán

Así, en la primera palabra
en la lejana planicie
el oficio en mí... era

Ya el presente, todo antiguo
todo pasado, todo ahora
con su túnel de tinta y mano
en la serpiente del cerebro.


De Plantas del santiamén
(Mónica Figueroa Editora, 1995)

La mano / Edgard Bayley



Algo va a surgir de esa mano
no retengas ni su amor ni su odio
deja que hable esa mano
que escriba torpemente en la noche
deja que recuerde
que se pierda entre las sábanas
entre las hojas y las calles
que se pierda balbuceando
y que destruya los puetes del saludo
deja que diga no
y que la odien y la expulsen
deja que no escriba
que se mate poco a poco
que ennegrezca con el agua tibia del vicio
que se calle o hable sin sentido



deja a esa mano estar
mano inservible
desahuciada
odiosa
mano para el martirio de los otros
para robar
para implorar clemencia a los cobardes
mano infidente
mano sin piedad
ni gracia
ni alegría
mano de verdugo
de holgazán
innoble
blanda
mano de firmar sentencias
mano de condenar
mano escondida
aleve
mano de traicionar
de mentir
de estar borracho



¿Pero esta mano indigna sucia
no buscará en la noche algún saludo
alguna señal de Dios o de la calle?



Porque esta mano viene de lejos
desde antiguo
mano de hombre
de rufián
menesterosa
mano de equivocar
de estar callado
mano imposible de cortar
mano regenerada
mano infinita renacida
mano infame
pero mano de esperar
mano de imaginar
mano de acompañar la noche
mano para volver



Algo va a surgir de esa mano
no las condenes
deja que abra sus dedos
que suelte su envoltorio
su dinero
la terrible noticia
el telegrama de felicitación



Ha de llegar la señal
poco a poco
algún saludo
y la mano hablará por fin
hará surgir el fuego de las sombras
cantará
sencillamente cantará



La mano fue antes árbol
estrella
viento
la mano movió compuertas y señaló caminos
la mano empuñó el timón y cerró los párpados desvelados
la mano abrió las tinieblas
y tuvo sed de amor: inventó signos
saludó
fue serena
tuvo reflexiones sensatas
consoló y acompañó el llanto de los otros
y la mano sencilla sufriente
se hizo una sola cosa con todos los desesperados
la mano celeste
inventora del fuego y la herramienta
invasora del aire y de la espera del hombre
mano muda
mano sin solución
mano nueva y eterna como el camino
y las llaves del sueño y del canto
mano real
hermana
agresiva
impotente
mano donante
enamorada
mano de luz
nocturna
imperativa
mano del mundo
del día
del comienzo



Edgar Bayley (Buenos Aires, 1919-1990)

De Obra poética. Corregidor. Buenos Aires, 1976.


viernes, 18 de mayo de 2018

Navegando hacia Bizancio / William Butler Yeats



I

Éste no es un país para los viejos. Jóvenes

unos en brazos de otros, posados pájaros,

—esas generaciones por morir— en su canto:

y las cascadas del salmón, los poblados

mares de la caballa, pescados, carne o ave,

loan todo el verano el engendramiento,

lo que nace o que muere. Prisioneros

de esta música sensual y negligente,

los monumentos sin edad del intelecto.

II

Un viejo es un menospreciado, camisa

colgada de un palo, salvo que el alma

cante, marcando con las manos

el compás, más alto a medida

que sea más andrajoso su vestido mortal.

Y como no hay escuela de canto

que no estudie las glorias de su propia

magnificencia, navego el mar y vengo

hasta la ciudad santa de Bizancio.

III

Sabios de pie frente al fuego de Dios

como en los dorados mosaicos,

vengan desde el sagrado fuego, aleteen

en la espiral, y sean los maestros

cantores de mi alma. Consuman

todo mi corazón. Enfermo de deseos,

atado al animal que ha de morir,

no sabe lo que es; absórbanme

de la eternidad en el artificio.

IV

Ya fuera de lo físico, no tomaré

forma de cuerpo en nada de lo que hay,

salvo en la que el herrero griego

hace golpeando y esmaltando el oro,

para tener despierto al Emperador.

Salvo también que me ponga a cantar

en una rama de oro a los señores

y damas de Bizancio, del pasado,

de lo que pasa y de lo que vendrá.



William Butler Yeats (Dublín, 1865 - Roquebrune, 1939)

De “Poemas completos”. Alción Editora. Córdoba, 2011
Trad.Eduardo D’Anna. 




jueves, 17 de mayo de 2018

Vigésima Séptima Palabra / Juan Carlos Bustriazo Ortiz




Yo les pregunto y a las gentes duchas
qué es esta música que se me bifurca?
Valse, ranchera, polca, si es mazurca,
minué del ángel, chotis de la bruja?
Esta feliz sonorería oriunda
del corazón, de la pasión nocturna,
la rara avis que me canta y turba,
me amasa nuevo, que me descorrupta?
Yo no lo sé. Son hartas las preguntas.
Quid de la sien, la lengua. Me disculpan?



Del Libro del Ghenpín (1977)

Vigésima Primera Palabra / Juan Carlos Bustriazo Ortiz



Cómo será la cola de una bruja?
Azafranada, viola, miel, canela,
color durazna, de damasca prieta,
poma escarlata, ciclamor de luna?
Cómo será la cola de una bruja?
Color de espiga, leche, tuna, hoguera,
o de ostra de oro, de sirena intensa?
Cómo será la Cola de una Bruja?
Yo me pregunto, pobre Juanca. Nunca

sabrás del todo, porque te es tiniebla!


Del Libro del Ghenpín (1977)

Tercera Palabra / Juan Carlos Bustriazo Ortiz


Dónde errarás, Antonio tan Bustriazo?
Dónde, fatal espectro, Comisario
de Territorios Nacionales? Calmo,
te pienso calmo en tu gran paz, callado,
tu gesto así, de labios apretados.
Y Juan Bautista y su caballodiablo?
Lo buscarás?, se buscarán airados?
Dónde errarás, Miguel Antonio? Parco,
rápido hablar, tu fuerza eran tus manos.
Tu sombra vi, tu bulto oscuronado
en tu momento de morir Bustriazo,
tu nube ya, tu forma de apagado.

Te dejo aquí, errante y capturado
gema o carbón, o flauta o espantajo.


Del Libro del Ghenpín


miércoles, 16 de mayo de 2018

Días de charco y diamantes / Lorena Isuani


La lluvia no va a parar 
hasta nuevo aviso,
el agua viene pareja después de mucho tiempo.
Pasa frente a la casa,
lleva la basura
que arderá en otra parte.
Nosotros miramos correr el agua,
ponemos las manos en forma de cuenco
cerramos los ojos
pedimos un deseo.
Lo envolvemos
en un triángulo de papel;
toma apariencia de barco
que se va a ir con la corriente.
Esta era, estos días
de charco y diamantes
para quedarse conmigo.
No sé si espero otra cosa.
Yo me arrojó
empujada por el brillo de las gotas
que chocan, precisas, sobre el cauce del agua;
como los barcos de papel
que lentamente van a otro continente
sin saber ni esperar
una geografía
qué condicione su rumbo.
De Mientras esperamos el arcoíris


El banquito del fondo / Alexis Comamala


Desperté 
salté de la cama 
fui aterido hacia el baño 
limpie mis lagañas  
rápido fui hacia la cocina 
lo peor estaba por suceder 
quería contrastar lo real 
con lo que había soñado 
con lo que había pensado en esos últimos momentos antes de despertar 
abrí la puerta de reja 
abrí la otra puerta 
los perros me silbaron los pies estaba el banquito en el medio del patio 
había llovido había llovido toda la semana 
olvide 
mucho tiempo agua 
era de madera

Historia del arte / Alberto Girri

Mordimos sobre cuanto existe hasta escarnecerlo, hasta la desvergüenza, una provocación a lo desconocido, un esfuerzo a menudo ...