lunes, 23 de julio de 2018

El grillo incomprendido / Sergio Raimondi


Como si se le hubiera hecho difícil soportar
la fama de su cotidiana capacidad musical,
el grillo que habita la casa desde hace días
se niega a frotar la textura ondeada de un ala
contra el afilado borde de la otra en el ejercicio
que vaya a saber desde cuándo es conocido
como “canto”, y se vuelve así algo temerario,
ya que por la semejanza de color, la inmovilidad
al encenderse la luz del baño, la falta de lentes
de quien se levanta en mitad de la noche
y la ausencia, como decía, de su sonido habitual
se confunde con facilidad con una cucaracha.

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De Poesía civil.
17 Grises Editora, 2010.

viernes, 20 de julio de 2018

Lluvia II / Graciela Di Bussolo


II.

Dejó de llover.

Callaron los truenos que mordían la noche
y ahora
un ruido nos desvela.
Parece una piedra 
que cae
en el pozo oscuro de la madrugada.

Es el rugido
de los animales del deseo.


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De Actividades prácticas.
Narvaja Editor, 2018

jueves, 19 de julio de 2018

Lluvia I / Graciela Di Bussolo


I.

Sigue lloviendo

como si ya no fuera suficiente

que los ríos se hayan desbordado

que las vertientes

hayan perdido su belleza y su música

y sean hoy

dañosos toros de agua.



Sigue lloviendo

como si alguien aún pudiera

celebrar la frescura del agua necesaria.

No podemos sentir

esa felicidad que siempre trae la lluvia.

Sólo la invasión de la pena

la desesperación por lo inundado.



Sigue lloviendo

pero esto ya no es lluvia.

Es una maldición.

Un agua tenebrosa

en la que sólo flota la tristeza.


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De Actividades prácticas.
Narvaja Editor, 2018

martes, 17 de julio de 2018

La tercera dimensión / Denise Levertov


Quien me creería si
dijera: “Me agarraron y

hendieron desde
el cuero cabelludo hasta la pelvis, y

todavía estoy viva,
y me paseo contenta

de sol y todas
las dádivas del mundo.”  La honestidad

no es tan simple:
la simple honestidad no es

sino una mentira.
¿No esconden los árboles

el viento entre
sus hojas y

hablan con susurros?
La tercera dimensión

se esconde.
Si los empedradores

parten piedras, las
piedras son piedras:

pero el amor
me partió en dos

y estoy
viva para

contar el cuento; pero no
honestamente:

las palabras
cambian las cosas. Deja que sea

—aquí, bajo el dulce sol—
una ficción, mientras yo

respiro y
cambio el paso.

---
Trad. Alberto Girri
De 15 poetas norteamericanos.
Bibliográfica Omeba, 1966.

viernes, 13 de julio de 2018

Lo simple / Alexis Comamala



Lo simple

           se ha dejado,

                     se ha pegado,

se ha alojado

           mientras los muchachos

                    en las alturas

declinan el clavo
         
          y los tercios de la historia.

                   Se han acostumbrado

a la trinidad

          en donde hay lúgubres

                   lugares de culpa

lunas aisladas

          se trenzan graves

                 
                  desconcierto

suena el teléfono,

           nadie habla,

                  no volverá igual.


Alexis Comamala

jueves, 12 de julio de 2018

Días / Philip Larkin




¿Para qué sirven los días?
Los días son donde vivimos.
Vienen y nos despiertan
una y otra vez..
Están para nuestra felicidad
¿Donde vivir, sino en los días?

Ah, para esta cuestión
el médico , y el cura
se ponen sus largos abrigos
y con prisas recorren los campos.


Philip Larkin (Coventry, 1922- Hull, 1985)

En Las bodas de pentecostés. Lumen. Barcelona, 2007.
Trad. Damián Alou

miércoles, 11 de julio de 2018

Ignorancia / Philip Larkin



Que raro no saber nada, nunca estar seguro
de qué es cierto o acertado o real,
y verse obligado a puntualizar O eso creo,
o Bueno, eso parece:
seguro que alguien sabe.

Qué raro ignorar cómo van las cosas:
su talento para encontrar lo que necesitan,
su sentido de la forma, su puntual diseminación
de la semilla, y su voluntad para cambiar;
sí es raro,

incluso vestir ese conocimiento -pues nuestra carne
nos rodea con sus decisiones-
y sin embargo pasar toda la vida en imprecisiones,
pues cuando empezamos a morir
no tenemos ni idea de por qué.


---

Philip Larkin (Coventry, 1922- Hull, 1985)

En Las bodas de pentecostés. Lumen. Barcelona, 2007.
Trad. Damián Alou

martes, 10 de julio de 2018

Agua / Philip Larkin



Si me invitaran
a crear una religión
haría uso del agua.
Ir a la iglesia
implicaría cruzar un vado
y llegar a ropas secas, distintas;
mi liturgia utilizaría
imágenes de inmersión,
un furioso y devoto empapamiento,
y yo levantaría hacia el este
un vaso de agua
donde la luz en cualquier ángulo
se congregaría hasta el infinito.

___
Philip Larkin (Coventry, 1922- Hull, 1985)
En Las bodas de pentecostés. Lumen. Barcelona, 2007.
Trad. Damián Alou

Y ahora / Adrienne Rich


Y ahora mientras lees estos poemas
- tú cuyos ojos y manos amo –
- tú cuyos ojos y boca amo –
- tú cuyas palabras e ideas amo –
no creas que intentaba exponer una causa
o armar un decorado:
intenté escuchar
la voz pública de nuestra época
intenté examinar nuestro espacio público
lo mejor que pude
- intenté recordar y permanecer
a los detalles, observar
con precisión cómo se movía el aire
y dónde se detenían las manecillas del reloj
y quien se ocupaba de las definiciones
y quien se alzaba al recibirlas
cuando el nombre de la compasión
fue cambiado por el de la culpa
cuando sentir con un humano extraño
fue declarado obsoleto

___
Adrianne Rich (Maryland,1929 - California, 2012)
De Oscuros campos de la República. Poemas 1991–1995. Ed. Norma. Colombia, 1999.

sábado, 7 de julio de 2018

El gorrión / William Carlos Williams


 a mi padre

El gorrión 
         que se posa en mi ventana 
                 más que una verdad natural 
es una verdad poética.
         Su voz, 
                 sus movimientos,
sus hábitos:
         como goza batiendo 
                 las alas 
en el polvo 
         todo ello lo atestigua; 
                 de acuerdo, lo hace 
para sacudirse los piojos,
         pero el alivio que siente 
                 hace que píe 
de placer 
         y eso es un gesto 
                 más musical 
que otra cosa.
         Dondequiera que se encuentre 
                 a comienzos 
de primavera 
         en lugares sin importancia 
                 o en las proximidades de un palacio, 
él prosigue sus amores 
         sin inmutarse. Aquello 
                 comienza en el huevo: su sexo 
lo genera; ¿qué podría haber 
         más pretencioso 
                 e inútil 
o hacer 
         que sintamos más orgullo? 
                 Nos conduce muchas veces 
a la ruina. 
         El gallo, el Cuervo 
                 con sus voces desafiantes
¡no consiguen 
         superar 
                 su piar insistente! 
Una tarde 
         en El Paso 
                 pude ver 
—¡y escuchar!—
        diez mil gorriones 
                 llegar raudos 
del desierto. 
        Invadieron los árboles 
                de un parque. Todo el mundo huyó
de sus deyecciones
        (¡con los oídos zumbando!) 
                abandonando el lugar. 
a los lagartos 
        que vegetan 
                en la fuente. Su imagen 
nos resulta familiar 
        como la de la aristocrático unicornio, 
                qué lástima 
que ya nadie como avena 
        en estos días: 
                su vida sería 
mucho más simple.
        Aunque su 
                pequeñez,
su aguda vista,
        su bien dispuesto pico 
                y agresividad 
le aseguren la supervivencia;
        por no hablar 
                de su numerable 
prole.
        Hasta los japoneses 
                saben de él 
y lo han retratado 
        con simpatía 
                y profundo acierto 
en sus menores 
        características.
                Nada hay levemente 
sutil 
        en su apareamiento.
                Se inclina 
ante la hembra 
        y sacude las alas
                bailoteando 
echa atrás la cabeza 
        y sencillamente 
                ¡chilla! El estruendo 
es enorme.
        La manera en que limpia las tablas 
                a golpe 
de pico 
        es decisiva, 
                igual que el resto 
de sus actividades. Sus cejitas 
        castañas 
                le dan un aire 
de perpetuo 
        ganador; incluso 
                una vez 
vi una hembra gorrión 
        escalar decidida
                hasta el techo 
de un depósito de agua 
        agarrando al macho 
                por las plumas 
y llevarlo 
        callado, 
                sumiso,
colgando sobre las calles 
        hasta perderse 
                de vista.
¿Qué significaba 
        aquello? 
                La propia hembra 
parecía 
        perpleja ante su logro.
                Reí francamente.
Fue el poema 
        de su existencia 
                siempre práctica 
lo que triunfó 
        finalmente: 
                un amasijo de plumas 
aplastado en el pavimento, 
       alas simétricamente extendidas, 
                como si volara, 
perdida la cabeza, 
       el negro emblema del pecho
                indescifrable, 
la efigie de un gorrión 
       sólo un cáliz vacío 
                ahí para 
comunicar 
       bellamente, 
                sin ofender a nadie: 
esto fui, 
       un gorrión.  
                Lo hice lo mejor que pude.
Adiós.


---
De La invención necesaria.
Universidad Diego Portales, 2013.
Trad. Juan Antonio Montiel

Historia del arte / Alberto Girri

Mordimos sobre cuanto existe hasta escarnecerlo, hasta la desvergüenza, una provocación a lo desconocido, un esfuerzo a menudo ...