sábado, 26 de marzo de 2011
Dicho y escrito / Circe Maia
Y lo asombroso es esto:
que el horror da sus golpes
y pronto -días, meses-
se amortigua, se cambia
de ser hecho brutal, en charla, en tema
para conversaciones.
Horrible, horrible es esto:
sentado en un sillón, alguien escribe
-si, ya escribe, ya lee-
y alrededor se habla
se comenta, se dice
y hasta el espanto puro
de la crueldad salvaje
es un tema: palabras
palabras
dichos
frases.
Circe Maia (Montevideo, 1932)
De Obra poética. Rebeca Linke Editoras. Montevideo, 2010.
sábado, 26 de febrero de 2011
María Magdalena / Elena Anníbali
I
No sé dónde olvidé mi nombre, mi casa y mis vestidos, Señor mío.
Hoy llámame tu María Magdalena,
tu hermosa puta consentida,
tu fruta arábiga y dulce sucediendo en tu boca.
II
Yo soy la serpiente.
He creado a Dios en 7 días
y por las noches, moldeé una Eva demencial y hermosa,
con heridas tibias que Adán visita con su luminoso falo.
Por entonces era el principio, Señor mío,
y he esperado 33 años para encontrar el hilo de tu sangre,
el rumor de agua de tus huesos, donde busco mi nido primitivo.
III
Reconóceme, Señor mío.
Soy la Mater Dulcisima,
ciudadana,
non casta,
voluptuosa obra de carpintería,
hostia ambigua que al pie de tu cruz
te ofrece el mundo,
la adoración de los hombres,
la inconfundible salobridad de las lágrimas,
la amarga eternidad.
No sé dónde olvidé mi nombre, mi casa y mis vestidos, Señor mío.
Hoy llámame tu María Magdalena,
tu hermosa puta consentida,
tu fruta arábiga y dulce sucediendo en tu boca.
II
Yo soy la serpiente.
He creado a Dios en 7 días
y por las noches, moldeé una Eva demencial y hermosa,
con heridas tibias que Adán visita con su luminoso falo.
Por entonces era el principio, Señor mío,
y he esperado 33 años para encontrar el hilo de tu sangre,
el rumor de agua de tus huesos, donde busco mi nido primitivo.
III
Reconóceme, Señor mío.
Soy la Mater Dulcisima,
ciudadana,
non casta,
voluptuosa obra de carpintería,
hostia ambigua que al pie de tu cruz
te ofrece el mundo,
la adoración de los hombres,
la inconfundible salobridad de las lágrimas,
la amarga eternidad.
Elena Anníbali (Oncativo, 1978)
de Madres Remotas, Cartografías Ediciones. Río Cuarto, 2007.
jueves, 3 de febrero de 2011
Algunitas / Elena Anníbali
algunitas poetas que conozco mueren por morirse
muy jóvenes,
muy putas,
y extremadamente talentosas
(pero el orden puede variar)
muy jóvenes,
muy putas,
y extremadamente talentosas
(pero el orden puede variar)
he contado:
dos que esperan meter la cabeza en el horno,
una, meterse el seconal en la garganta,
otra se abre, cada tanto,
las venas
por si allí encuentra
el caudal imaginativo
cuando notan a Fulano en una reunión,
ponen cara de buey zonzo,
sofocan las risitas,
y le hablan de ‘Fucó’
o ‘Deguidá’,
por si sus reputa-
ciones
ascienden
oh, sí, de algo hay que hablar
en el poema
mucho mejor si es sobre
la Gran Tragedia de Sus Vidas,
nenas que papi abandona,
que mami desama,
que cobayo muere aplastado
por camión lechero
femmes fatales
de todas maneras
ponen cara de buey zonzo,
sofocan las risitas,
y le hablan de ‘Fucó’
o ‘Deguidá’,
por si sus reputa-
ciones
ascienden
oh, sí, de algo hay que hablar
en el poema
mucho mejor si es sobre
nenas que papi abandona,
que mami desama,
que cobayo muere aplastado
por camión lechero
femmes fatales
de todas maneras
qué pena que yo sea provinciana
haga la siesta,
vea los simpsons
y que jamásmente logre comprender
cómo carajo se convierte una
en poeta de endeveritas
Elena Anníbali (Oncativo, 1978)
Inedito
domingo, 9 de enero de 2011
Lo que el alcohol escribe... / José Di Marco
Ambas. Yavi, Jujuy.
Foto: Alexis ComamalaLo que el alcohol escribe zigzaguea
y el que su huella sigue
a cada paso mental tropieza
no con el mundo,
sino con esa piedra ciega
que el lenguaje es cuando
urgente reclaman las cosas
su nombre propio.
Cuestión de realismo
y de poner la lengua
a la altura del zócalo
para darse una visión del mundo
que en vez de hacer una molienda
de los ojos, los oriente
a través del polvo subjetivo,
en línea recta,
hacia el entorno que rechina.
¡Lo real, sí, lo que golpea,
lo que hiere,
la rabia de la historia,
los gritos del presente!
Pero el que bebe,
con elegancia y método,
ve duplicado el mundo
y dos frases, siempre,
le salen al encuentro.
Equivocadas ambas
lo confinan
a ese líquido planeta
donde la memoria
exige pleitesía
y los muertos queridos,
auspiciosos,
lo invitan a emborracharse
juntos
y en silencio.
José Di Marco (Río Cuarto, 1966)
De Una música anterior, Ediciones Recovecos,Córdoba, 2010.
sábado, 8 de enero de 2011
Los que se saben mover / Rodolfo Privitera
Foto: Alexis Comamala
A los que se saben mover hay que felicitarlos
porque aprenden desde la infancia
a esquivar todo tipo de accidentes.
Ya en sus largas adolescencias
comienzan con los esguinces
frente a las hojas de otoño
y sus cinturas adquieren tanta habilidad
que sorprenden a su propia naturaleza.
Después
el ejercicio mímico
transforma su piel en gelatina
para recuperar en todo instante
la sonrisa del triunfo.
Y así los que se saben mover
conquistan el mundo con finas palabras
acentuando a la perfección las esdrújulas
y las eses
para esconder la secreta muerte de sus almas.
Rodolfo Privitera (Buenos Aires, ? - 2010)
De Nadar de espalda, Ediciones Argos, Córdoba, 2010.
Dios es un mendigo chiquito" / Cecilia Romero Messein
Foto: Alexis Comamala
dios es un mendigo chiquito hurgándose los pies
escupiéndome saliva con comida cuando habla
ellas cayeron también
escuchan el filo de los dientes encerrado en la cabeza.
duelen más que dos idiotas
clavándose alfileres en los ojos para ver líneas
para verlas enemigas criticando o planeando con astucia
estrategias corruptas sobre lo sexual,
sentadas en la parte más sucia de la noche de invierno.
Espero también el cupón que me permita destruirlo todo
desgarrar incólume la piel,
la humillación del hombre que se acerca
matarlo de a poquito,
esperarlo en la esquina de su fracaso
desarmarle los anillos que lo sostienen para llegar hasta mi.
No existe la piedad fuera de uno misma.
No existe ser buenita mirándolo al dios-madre
que nos abandona cada vez
no existe llorar como una niña chiquita
ante los vestigios de su nombre.
Reclamo mi cupón para destruirlo todo,
para llenarme de esqueletitos las manos
Crecen para adentro
de la nuca
de los ojos
de la pollera
de la nariz
Crecen para adentro
los racimos
de estar solos.
Cecilia Romero Messein (Río Cuarto, Argentina 1984)
de Detalles de las moscas sobre el alambre, Cipres Ediciones, Córdoba, 2010.
de Detalles de las moscas sobre el alambre, Cipres Ediciones, Córdoba, 2010.
miércoles, 13 de octubre de 2010
...Yo pago con moneda de absoluto / Juan Filloy
-Yo pago con moneda de absoluto
las deudas relativas de mi sueño.
Las pago porque sí, sólo soy dueño
de la desesperanza que disfruto.
Cuando quise exigir algún tributo
la vida malogró todo mi empeño:
-Tú me debes a mí, porque te enseño
las ventajas de ser pobre y astuto.
-La perfección me libra de las trampas
del saber que contrae mi decoro
en libros, en cadencias, en estampas;
y expando por doquier, taimado pillo,
la indiferencia mineral del oro
a quienes se encandilan con su brillo…
Juan Filloy (Córdoba, Argentina 1894-2000)
de Sonetos, Ediciones Argos, Córdoba, 2000.
A la vieja religión pagana / Howard Phillips Lovecraft
¡Dioses del olimpo! ¿Puedo dejar que me abandonen
y sujetar mi fe a esta nueva creencia?
¿Puedo prescindir de las deidades conocidas
y amar al que, en la cruz, por el hombre sangró?
¿Cómo consigo, en mi flaqueza, depender
de un solo Dios, por más fuerte que sea?
¿Por qué las huestes de Júpiter no me darán su ayuda
para calmar mi pena y alegremente las horas?
¿Ya no hay ninfas que habiten estos bosques
donde vago, a menudo, con mi desolación?
¿No hay náyades en estas fuentes de cristal
ni nereidas flotando en los océanos?
La nueva fe se extiende y la vieja declina.
El nombre de Cristo resuena por el aire;
pero mi alma turbada, en soledad, se angustia
y le entrega a los dioses su última plegaria.
Howard Phillips Lovecraft
(Providence, Estados Unidos. 1890- 1937)
de Poemas: edición bilingüe. Buenos Aires, Andrómeda, 2009.
Trad. Roberto Díaz
jueves, 2 de septiembre de 2010
sábado, 26 de junio de 2010
Violencia de la poesía / Raúl Gustavo Aguirre
Vamos a proclamar que la poesía es el hombre. Vamos a terminar con la significación literaria de la palabra poesía, con la significación inerme, tranquila, indeterminada, escrita, de la palabra poesía.
Los poetas de hoy deben escribir en el aire, limpiar el aire. Esta es su tarea inmediata, su tarea más difícil. No se trata ya de versos o de imágenes. Ellos son siempre un excedente, un sencillo desecho que servirá para construir las ciudades nuevas. Se escribe sólo una parte de la poesía. La parte mayor, la parte principal, esencial, está en el espacio. Ella sostiene las señales, los caminos, las brújulas.
Basta ya de papeles y de disquisiciones circulares. La mano del poeta no es diferente ni heroica. Es la mano de una persona de confianza.
Basta de insultos a la sombra del mundo. Construir sobre el alba, allí donde cada herida avanzará hacia la indiferencia.
No haremos poesía en el espacio donde toda palabra es inútil. La poesía por la que trabajamos tendrá siempre una inexorable acción sobre las relaciones humanas. La poesía, a través de los que identifican con su vida ese hacer, ha de llegar también a los que no comprenden el escrito, ha de llegar en acto y en presencia. Y las criaturas sin fidelidad a sus ojos, los continuos saqueados, serán así defendidos. El poeta hará posible la comunicación, los bellos gestos, la continuación de la vida. (Viejo perro sin amo, habrá gustado el curso de vuestras palabras, acelerado por su presencia). El más bello ademán matará al último de los canallas.
Los poetas dicen la verdad con sus siete colores: hay entre esos colores un amarillo ingenuo y un violeta con trágica experiencia, hay un niño y un viejísimo dios, una ciudad despierta por un grito, y un cofre de maravillas. (Un cofre de tierra preciosa, porque ellos son dueños de la piedra antifilosofal, que transforma el oro en plomo).
La poesía será una forma de caminar, o de habitar el mundo. Cada poema es un accidente, una circunstancia.
Hablemos de caminar, de comprender, hablemos de la indignación de los testigos y de los que tienen que ganar su hambre. Hablemos de la única manera de estar entre los otros. Hablemos de las soluciones universales y del tesoro único de cada hombre.
Y el poeta debe responder por todos los hombres, puesto que los representa y significa.
La poesía ya no es un frasco de agua sin olor, sino la música donde sucede cada movimiento de las fibras musculares.
Niño, no mates a tus poetas, porque ellos vienen a devolverte la vida.
El poeta viene a unificar vuestras mejores experiencias, vuestros momentos cruciales, y a devolveros su fuerza.
La gran memoria sostiene los ojos que justificarán el mundo.
El poeta es el único que puede comprender. El decidirá en última instancia sobre las relaciones entre la lógica y la vida, entre la mecánica, los mitos, la planificación y la vida.
Es necesario que la realidad, antes de existir, sea soñada. Nada se materializa más fácilmente que un verdadero sueño.
Vosotros venceréis siempre a las máquinas de calcular, porque la fuerza del que ve claro lleva mil siglos de ventaja. Ver a través de vuestros dolores, ver a través de vuestros sueños, ver a través de vuestra inocencia.
La poesía deviene, violentamente, antipoesía. Ella se instala ahora en vuestros cuerpos, habita vuestras casas y combate por vuestra dignidad en todos los frentes.
A vivir por vosotros.
Sólo así el poeta tiene derecho, a veces, a entregar algunas imágenes, algunas sugestiones, a devolveros doble por sencillo.
Raúl Gustavo Aguirre (Buenos Aires, 1927-1983)
En El movimiento Poesía Buenos Aires (1950-1960),
Buenos Aires, Editorial Fraterna, 1979
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