sábado, 22 de diciembre de 2012

Epílogo / Enrique Lihn






Vivimos todos en la oscuridad, separados

por franqueables murallas llenas de puertas falsas;

moneda que se gira para los gastos menudos de la

amistad o el amor nuestras conversaciones

contra lo inagotable no alcanzan a tocarlo

cuando ya se precisa renovarlas, tomar

un camino distinto para llegar a lo mismo.

Es necesario acostumbrarse a saber

vivir al día, cada cual en lo suyo,

como en el mejor de los mundos posibles.

Nuestros sueños lo prueban: estamos divididos.

Podemos simpatizar los unos con los Otros,

y eso es más que bastante: eso es todo, y difícil,

acercar nuestra historia a la de otros

podándola del exceso que somos,

distraer la atención de lo imposible para atraerla

sobre las coincidencias,

y no insistir, no insistir demasiado:

ser un buen narrador que hace su oficio

entre el bufón y el pontificador.




Enrique Lihn (Santiago, 1929-1988)

En Porque escribí. FCE. Chile, 1995.

jueves, 26 de julio de 2012

La mano extendida, la mano levantada (Kioto) / Juan Noel Mazzadi






Templos de Kioto barnizados
por inmensos engaños
los biznietos de los nietos de los
poderosos
-aquellos que pagaron las piedras
iniciales
quemaron el primer incienso
pidieron a unos dioses
tan ingenuos como ellos
vida repetida, felicidad de amor
perpetua,
oro, triunfos en la guerra-


los descendientes de aquellos
muertos
que murieron de pronto y solos
como cualquiera
esos conservan y veneran y
pintan
de rojo las espléndidas columnas
del Heián
cuidan los capiteles, las tejas,
la armonía verde de los parques
y así bajo la lluvia los Templos
crecen
vívidas gemas
altares de la imposible Eternidad.


Sin embargo
cuando el ave Hoo del Paraíso
tiende a volar sus alas de bronce
y en el ocaso el Templo Dorado
se me aparece luminoso,
perfecto,
con su miel interior petrificada,
su pasiva entrega a la quietud del
agua,


empiezo a querer para mí que
vuelva
a renacer mi vida
que incontables veces el ciclo
se repita
añoro con dolor mi juventud
el triunfo en la batalla
que se inició perdida
el oro que no tendré jamás, el
amor
de cuando el amor era tan fresco
como los nevados cerezos del
Kiyomisu.


Ejércitos de ídolos del
Sanjúsangendó
alineados a la espera de mi
plegaria
condúzcanme hasta el Antiguo
Maestro
para que con su diestra
levantada
me enseñe
la resignación
y con su izquierda extendida
me haga el don del olvido.



 Juan Noel Mazzadi (Junín, 1932-1993)

En Japón.  Ediciones de la Pampa Chata.  Junín, 1996.



De los nidos de ginebra / Juan Noel Mazzadi

Foto gentileza robada: 
Blog de Griselda Garcia http://griseldagarcia.blogspot.com.ar/2012/06/juan-noel-mazzadi-de-los-nidos-de.html





   Mis mediodías son sótanos despellejados
que el sol lastima, 
los ruidos de grillos
los roces sin piedad de zapatillas, de plumas
contra los zócalos,
los aullidos horrendos de las mariposas, la centella
de un fósforo que parte mi cerebro,
los cigarrillos que empiezan su carrera,
todo está contenido en Tu mediodía, Señor

   Dios, sálvame
de esta hendida, de la caravana
de pianos de arena y de sus frases
que ya los sabios tuvieron por indescifrables,
de violas y violines que prosiguen con raspidos
un discurso insulso,
la casa sombría no es protección,
los santos me dan la espalda, Dios
que me olvidas.

   Tu rata, como sabes, vive hambrienta
en dormitorio desconocido, acurrucada 
contra el pie de una cama Sheraton
y pende de murmullos, de amenazas
refugiada en un gramo de oscuridad
con terror hacia un trayecto de centímetros.

   ¿Creen en Ti las ratas? … Quieren,
supongo vivir, frotarse el hocico con el hocico 
de sus congéneres,
durar con el estómago caliente
canturrear en la penumbra de sus festividades
hurtar carroña, soñar penetraciones,
no se sienten culpables sino ágiles
al corretear más allá de su agujero
o volver a él, muerden y matan 
lustrosas, lavadas en el placer, en el miedo,
entre el tufo de sus hijuelos, 
hembras y ancianos de la inmunda raza

  pero Hoy es Tu mediodía
y ha quedado aislada, es rata
que me da un asco indecible,
asco también ella me tiene, nos odiamos,
  va tentando el sendero de su cueva, 
ignorándola me escurro hacia otro lado, 
hacia las huchas donde guardo
la ginebra, ella
regresa a su poblado apestoso, 
yo, Señor, espero el llamado
de Tu voz,
solitario y ajeno. Tus criaturas
  
  somos iguales, no lo repitas,
pero la rata tiene una consistencia
que yo no tengo, un orgullo, una indiferencia
de déspota, come mis detritos y está entera,
yo le tengo miedo, se aproxima el final, 
te pido una mirada, complacencia
por el poeta, tiempo bonancible, una flor, 
años de sueño, 
y Tu perdón, Dios, Tu perdón.


 Juan Noel Mazzadi (Junín, 1932-1993)

En El mal. Ediciones Salido. Junín, 1981.

sábado, 21 de julio de 2012

Ser hecho a mano / Alberto Hidalgo





El aire almacenado en los textos de física y de química
cómo me satisface, me enamora.
Ese es el aire que respiro.

La luz para la memoria de los siglos en la pintura establecida
por los colores siempre insomnes,
es la luz con que veo.

El calor irradiado de los libelos y demás hogueras
resplandecientes de odio equitativo
es el calor que me circunda

Mujeres de escultura y natación,
a la existencia incorporadas de tanto presentirlas;
pueblan de júbilo mis ansias
Si alguien pudiera escamotearme el suelo debajo de los pies
mi cuerpo quedaría bien parado.
le da levitación la poesía

Si desnudo la música me viste.
si cansado los libros me transfieren.
si mudo el verso me declama

Aire luz y calor placer y suelo vestuario,
movimiento y habla,
con herramientas de ala y pétalo
me los hago a la medida de mi ser

El hombre es un acto manual



Alberto Hidalgo (Arequipa, 1897 - Buenos Aires, 1967)

En Antología personal. Poemas con esencia. CEAL. Buenos Aires, 1967.

viernes, 20 de julio de 2012

Semáforo / Alberto Hidalgo


Mejor es que los ojos como lámparas trémulas se apaguen
que los sonidos sean transparentados a donde nunca se los oiga
que no acepten el vuelo de los vocablos
que no haya casos cuando yo poeme

Pido la cesantía de las buenas costumbres del lenguaje
la defunción de la gramática
el aniquilamiento del sentido doméstico en el canto
exijo ausencias cuando yo poemo

Propugno el culto de la errata
el celeste relámpago de la equivocación
el juego mágico de malentendidos entre versistas y leyentes
para que juntos poememos en perseveración de este prodigio

El poemar repuebla al tiempo
acrecienta el espacio de perspectivas y alrededores
y en tanto que se espacia poemando
se tiempa para siempre quien poema



Alberto Hidalgo (Arequipa, 1897 - Buenos Aires, 1967)

En Antología personal. Poemas con esencia. CEAL. Buenos Aires, 1967.

lunes, 16 de abril de 2012

Pensarte, y del otro lado / Laura López Morales


Pensarte,
y del otro lado de las hojas
un oriente rojo
y una luna delgada...

Redes de arena
para no aferrarse,
para solo pararse entre las cosas
y oir el murmullo
desprevenido,
celeste,
sustancioso del viento.


Laura López Morales (Villa Dolores, 1976)


viernes, 9 de marzo de 2012

Poema explicado / Luis Luchi


Desde tiempos remotos los poetas inventaron palabras o les
descubrieron sentidos cada vez más exactos o las cambiaron las
endurecieron a medida que sus años pasaban les transformaron
el sexo introdujeron su uña larga para borrar un acento y sólo
lograron una mancha, ripiaron los arcaísmos pesaron los
neologismos midieron las sílabas de
                         dolor
con sufrir sin llegar a ninguna conclusión
y si estoy solo y recuerdo
y si estoy solo
y si veo un paisaje:
salida del sol
y si olvido
y si amo
y si sueño
y si vuelo
                                    libero mi aire
                                  y mi exclamación
                                          ¡OH!
¡Oh!


Luis Luchi (Buenos Aires, 1921-Barcelona, 2000).

En Vida de poeta. Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2003.

domingo, 26 de febrero de 2012

Siempre mi corazón... / Edward Estlin Cummings


Cinco amarillos a orillas del arroyo en Yavi
Foto: Alexis Comamala


Siempre mi corazón se abra a las avecillas
que son los verdaderos secretos del vivir
más que el conocimiento vale algún canto suyo
y quienes no las oyen pueden llamarse viejos

mi pensamiento vague siempre hambriento y audaz
y ágil y sediento tal si el domingo fuera
siempre pueda decirse que tengo yo la culpa
pues los hombres que tienen la razón no son jóvenes

y jamás haga yo ninguna cosa útil
y mi amor hacia ti más que sincero sea
nadie ha sido tan necio que no se haya volcado
sobre sí el firmamento con sólo una sonrisa

Hago votos para que sigamos con el corazón abierto a las avecillas
Hago votos para no siempre tener razón
Hago votos por las cosas inútiles y sinceras
y porque volquemos firmamentos sobre nosotros con sólo una sonrisa.


Edward Estlin Cummings  (Massachusetts 1894- New Hampshire, 1962).

En Poemas. Tres Haches. Buenos Aires


sábado, 25 de febrero de 2012

Cuadro de la muerte / Libertad Demitrópulos


En medio de la noche estoy soñando
que yo me cuento un sueño en el que he muerto:
me veo en tres espacios y me vierto
en cuerpos sucesivos, transitando.

Allá, mi cuerpo azul, amarillando,
tiembla en la luz del sueño, como abierto.
Me da miedo de verme y lo despierto
con este triste cuerpo, sollozando.

Más allá, mi terrible cuerpo muerto
parece un perro loco delirando,
una siesta de pascua y aguacero.

Llueve blanco y estoy en un desierto.
Aún no está dios, ni hasta quién sabe cuándo.
Soy un monstruo y me silba un chalchalero.


Libertad Demitrópulos
(Jujuy, 1922-Buenos Aires, 1998).

En Muerte, animal y perfume. Ediciones del Dock. Buenos Aires, 2008.

Historia del arte / Alberto Girri

Mordimos sobre cuanto existe hasta escarnecerlo, hasta la desvergüenza, una provocación a lo desconocido, un esfuerzo a menudo ...