sábado, 25 de octubre de 2014

Entrevista Estudio Q / Alexis Comamala

Fui invitado al ciclo Estudio Q de entrevistas visuales a escritores, que lleva adelante editorial Nudista, participando del primer encuentro junto a Cuqui y Pablo Natale en julio de este año. 
La entrevista completa la podes leer en el primer ebook del ciclo. 
El siguiente video documental fue realizado por Marcos Oviedo. Y en esta página podes ver el proyecto y las otras entrevistas www.editorialnudista.com.ar/estudioq/






miércoles, 22 de octubre de 2014

Lo simple se ha dejado... / Alexis Comamala

Lo simple se ha dejado, se ha pegado, se ha alojado

mientras los muchachos en las alturas

declinan el clavo y los tercios de la historia.


Se han acostumbrado a la trinidad

en donde había ambientes lúgubres llenos de culpa

lunas aisladas se trenzan graves

desconcierto

suena el teléfono, nadie habla, no volverá igual.

Alexis Comamala

Ensayo mi muerte / Alexis Comamala


El hombre pierde la vida y otras cosas
Se ensucia con cualquier crecimiento,
no aprenderá nunca a vestirse
y es un inexplicable ensayo de la muerte
Roberto Juarroz


1

Ensayo mi muerte
pero antes otras cosas.

2

Yo no creo en mí
todos saben quién soy yo.
Yo no debo creer en mí,
todos lo saben: soy dios.

3

Retroceder con el control remoto
hasta el momento adánico.
Saber que dios no existe.

4

Y para vernos desde lejos
me hacen falta tus vísceras.

5

La noche boca arriba vomita estrellas.

6

Veo las cosas por venir
le temo a tus carnes, a tus huesos, a tus cenizas,
aquí
frente a tu tumba
escarbo
¡desespero!
te recupero.

7

Forma precaria del espejo
la sombra.

8

Dijo el florentino
-Entrar al cielo
por la puerta del
del infierno-.

9

Del cosmos, de tu lengua, de mis vísceras.
Sueña el viento
con una arquitectura
que supere el sueño.

10

Estoy aislado
y es temprano.
Aun nadie me mira,
se que es mentira,
pero aun nadie me mira.
Sigo allí.
Escupo arena y sangre,
cemento y plumas.
La televisión repitió la imagen todo el tiempo.
Y fue verdad.
Fui por un momento todos ellos y no fui nadie.

11

He acomodado las vocales
brindando un jardín sin sangre.
He de encontrar la palabra justa
crear el mundo.

12

Ave carne
lejana sensación
de sentir al pájaro
como viento hecho carne.

13

Conseguí,
nadie me miró.
Conseguí el espejo,
las sombras que me acorralan.
La muerte.

14

El suicidio impostergable
me acecha desde la ventana.
Me he dado cuenta
de mi muerte
al mirarme al espejo.
En el jardín
donde se renuevan los objetos.

15

La noche incendiada
me trajo sus venas.
Corte sus puños, llegó el día.

16

¿Dónde estás Adán?
¡Guarda con el Sida!
Podés morir, usá preservativos.
La heredad debe ser abolida.
¿Dónde estás Eva?
¡Guarda con el aborto!
Podés morir, usá anticonceptivos.
La heredad debe ser abolida.
Disfruten solos del universo.
Yo despierto en este mundo de píldoras y látex.
"La heredad debe ser abolida"
le digo a mi hermano Abel.
El lo sabe bien y cae muerto.

17

Aquí en mi frasquito.
¡Miren una gota de agua!
solo una gota del diluvio universal.
En ella el mundo
En ella sangre.

18

La muñeca de la niña,
le costó quince años alzarla,
le costó diez años arrullarla.
En el suelo
la muñeca dormía junto a la niña aplastada.
Era de plomo,
le costó la vida contenerla.

19

Tengo una idea macabra:
hamacarme en el olvido.

20

¿Quien sabrá, sí estas palabras moribundas
serán poesía?
Yo aquí ensayo
una suerte de verborragia
que mate tus pensamientos.
La palabra se esconde bajo tu lengua,
sale y se refugia en tus ojos.
Entra lentamente por tus oídos.
Es hora de parir nuevas formas.
Otros mundos.

Alexis Comamala

martes, 2 de septiembre de 2014

Así como fallan las palabras cuando quieren / Fernando Pessoa


Así como fallan las palabras cuando quieren
                                            exprimir cualquier
                                            pensamiento,
Así fallan los pensamientos cuando quieren
                                           exprimir cualquier
                                           realidad,
Pero, como la realidad pensada no es la dicha sino
                                           la pensada.
Así la misma dicha realidad existe, no el ser
                                           pensada.
Así todo lo que existe, simplemente existe.
El resto es una especie de sueño que tenemos,
Una vejez que nos acompaña desde la infancia

                                          de la enfermedad.


Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935)

En Poemas inconjuntos.
Ed. Alción. Córdoba. 2011.


viernes, 1 de agosto de 2014

Laboratorio de pruebas / Alexis Comamala



salgo del laboratorio de pruebas
hoy no había nada fijo
me pierdo por el centro de la ciudad
voy decidido en los bordes
camino en vez de tomar el R2
recorro librerías de saldo y de viejo

intento reflejarme en las tapas
pero hoy no tuve suerte
estoy arrepentido de la corriente del mundo
continúo por el centro
miro de reojo las vidrieras
quisiera entrar
y comprar una mirada distinta para mis ojos

voy al margen por Deán Funes
luego Colón hasta Jujuy, de allí hacia el río
gran masa de gente terminando la jornada
necesito restablecerme

sigo hacia Alta Córdoba me espera mi madriguera
ahora si es mas cueva que antes
al lado cemento de ocho pisos se levanta
sin sol para los cactus y las paredes
un día ceniciento en las narices

llego a la esquina de Humberto Primo
de un lado, frente a frente, dialécticamente
la totalidad:
de un lado, un prostíbulo y del otro, el sanatorio Mayo
“que lindo seria morirse” -piensa un señor en el 2º piso del sanatorio-
“en una cama en terapia intensiva con esa mujer del frente,
ella subiendo al ascensor, desnudándose al frente mío
 y todo cayendo y subiendo por ultima vez”

en esta zona de la ciudad
se construye el edificio más viejo de córdoba
durante treinta años la estructura aguanto,
las paredes, escaleras y techos
estuvieron naufragando al lado del Suquia,
ahora terminado este edificio a puro vidrio
la inteligencia del planeta es confort
la vida es ciega

he llegado a este punto
puente antartida donde alguna vez dos osos polares
custodiarían cada uno de los extremos de este paso
ahora los osos no están
en la antartida argentina jamás hubo osos polares

cruzo el puente
a metros La cañada copula con el río
miro el agua correr y las garzas brujas pensando la noche
entonces me acuerdo de vos
y las miro a ellas trabajando en la oscuridad
con sus patas y picos que se hunden al paso de un pez
no tengo que contar todo, pero es necesario encontrar un modo

alguien contempla el rió a mitad del puente y recuerda:
espejo negro es el río que en las siestas
con los pibes de Pueyrredón cruzábamos por Barranca Yaco, Altos Gral. Paz, Los 40 guasos y caíamos en Yapeyú
fundábamos una isla incierta como Jerónimo Luis
al lado del cauce pescábamos con botellas
no se, no creo haber pescado algo en ese río
al viajar recorríamos los márgenes
casas de chapa casas de cañas casas de plástico casas de cartón
la fabrica de jugos San Justo y ya no se

de vuelta
por fin al cruzar la antártida necesito un desvió
entonces diagonal al noroeste
barrió Ducasse
lugar sin almas en las calles
aquí dicen que el conde leyó a su tía el primer canto del Maldoror
la tía salio espantada a la iglesia para confesarse
entonces corro, huyo
el desvió me lleva hasta avellaneda esquina castro barros
unos garitos
“allí años atrás tuve sexo con una mujer
una estufa era el hilo que separaba la realidad de su cuerpo
termine afuera,
luego ella se limpio en un fuentón
y me regalo un caballo sin montura
intente subir pero caí desde un segundo piso”

vuelvo, sigo
vi una plaza vacía
luego los bordes de las vías
el borde de la esfera,
Sarratea la subida más pronunciada del país
ahora la jornada se siente en las piernas





Alexis Comamala

Del libro Barrio ingles. Inedito.

Mira / Juan Antonio Vasco



Mira: éste es mi corazón;
yo no sé ni cuánto pesa,
ni cuánto mide, ni cuánto
valdría si lo vendiera.

¿Lo quieres administrar,
tú que entiendes más de cuentas?


Juan Antonio Vasco

En Obra poética.
Ediciones En danza

miércoles, 21 de agosto de 2013

A mi espalda / Juan Cunha


El que fui vuelve llorando, y no hay manera
De aplacar su pena sola.
El que fui viene llorando: es sólo un niño
Que no puede con la tarde.

Le diría que se vaya,
Que ya no tengo más aquellas láminas
Con paisajes, donde una luz de atardecer duraba;
Donde pasaba un ángel con un aro

Mas no tengo valor para volverme.
Él me toca en el hombro, y se detiene
Alelado: no comprende; y llora aún más.
Cómo arreglarme un rostro ya para enfrentarlo.

Y se queda. Y reincide. Y calla luego.
(La luz, final, vacila; sale la brisa; algo tiembla)
Cuando no es más que un niño desvalido
Y solo, que no puede con la tarde.

  
Juan Cunha (Sauce de Illescas,1910- Montevideo,1985)

En Carpeta de mi gestión terrestre.



jueves, 20 de junio de 2013

El cosechero / Ramón Ayala



El viejo rio que va
Cruzando el amanecer
Como un gran camalotal
Lleva la balsa en su loco vaiven
Rumbo a la cosecha cosechero yo sere
Y entre copos blancos mi esperanza cantare
Con manos curtidas dejare en el algodon
Mi corazon.
La tierra del chaco quebrachera y montaraz
Prendera en mi sangre con un ronco sapucay
Y sera en el surco mi sombrero bajo el sol
Faro de luz

Algodon que se va ... que se va ... que se va ...
Plata blanda mojada de luna y de sudor
Un ranchito borracho de sueños y amor
Quiero yo
De corrientes vengo yo
Barranquera ya se ve
Y en la costa un acordeon
Gimiendo va su lento chamame
Rumbo a la cosecha cosechero yo me ire
Y entre copos blancos mi esperanza cantare
Con manos curtidas dejare en el algodon
Mi corazon


Ramón Ayala (Garupá, 1937)

Versión de Tonolec

sábado, 29 de diciembre de 2012

Retrato del filodendro / Alfredo Veiravé




Si Monet pintó varias veces una parva de heno
en el mismo día para demostrar que la luz cambia el color de las parvas,
por qué yo no voy a escribir otro poema al filodendro
[de mi casa
si siempre los amigos que llegan lo entrevistan
y le toman fotografías y él crece orgulloso contra la
pared igual que una vedette del cine mudo
porque el orgullo es objeto de la vanidad y eso se le nota
en los días de lluvia cuando desdeña las gotas pequeñas
y sólo deja caer sobre sus hojas art nouveau o de medusa
[verde,
las gotas grandes y las más sonoras, ah, hijo, le reprocho
con Hipócrates:
la vida es corta, el arte largo, la ocasión fugitiva,
la experiencia falaz, el juicio dificultoso...
y él me sonríe y me cuenta que otra planta que no me quiere
nombrar lo ama tiernamente en el jardín de las penumbras.

Además, agrega, la felicidad consiste en saber disfrutar

lo que no se tiene, y no sé por qué enredos vegetales manifiesta ahora un poco serio: "por eso yo no me mezclo en rencillas de palacio".


Alfredo Veiravé (Gualeguay, 1928- Resistencia, 1991)

En Historia natural. Obra Poetica. Tomo 2. Nuevohacer. Grupo Editor Latinoamericano. Buenos Aires, 2002.

Mi casa es una parte del universo / Alfredo Veiravé



Los que la vieron dicen que la tierra
es una esfera en el espacio, un planeta
más bien pequeño
del tamaño del dedo pulgar de los astronautas.
Yo no lo dudo porque he visto las fotografías
y porque ahora estoy a casi medio planeta de mi casa.
Lo mejor de todo esto es que en ese pulgar
también mi casa es una parte del universo.
Cómo no serlo si en el patio del fondo
hay un filodendro de gigantes hojas y también gusanos bajo
la tierra
aptos para la pesca, y ahora que me acuerdo
el olor de los helechos contra la pared
la cara de Delfina o Federico entre los árboles
y aquel canario que se nos voló de noche.





Alfredo Veiravé (Gualeguay, 1928- Resistencia, 1991)

En Puntos luminosos. Obra Poetica. Tomo 1. Nuevohacer. Grupo Editor Latinoamericano. Buenos Aires, 2002.

Historia del arte / Alberto Girri

Mordimos sobre cuanto existe hasta escarnecerlo, hasta la desvergüenza, una provocación a lo desconocido, un esfuerzo a menudo ...