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Laboratorio de pruebas / Alexis Comamala



salgo del laboratorio de pruebas
hoy no había nada fijo
me pierdo por el centro de la ciudad
voy decidido en los bordes
camino en vez de tomar el R2
recorro librerías de saldo y de viejo

intento reflejarme en las tapas
pero hoy no tuve suerte
estoy arrepentido de la corriente del mundo
continúo por el centro
miro de reojo las vidrieras
quisiera entrar
y comprar una mirada distinta para mis ojos

voy al margen por Deán Funes
luego Colón hasta Jujuy, de allí hacia el río
gran masa de gente terminando la jornada
necesito restablecerme

sigo hacia Alta Córdoba me espera mi madriguera
ahora si es mas cueva que antes
al lado cemento de ocho pisos se levanta
sin sol para los cactus y las paredes
un día ceniciento en las narices

llego a la esquina de Humberto Primo
de un lado, frente a frente, dialécticamente
la totalidad:
de un lado, un prostíbulo y del otro, el sanatorio Mayo
“que lindo seria morirse” -piensa un señor en el 2º piso del sanatorio-
“en una cama en terapia intensiva con esa mujer del frente,
ella subiendo al ascensor, desnudándose al frente mío
 y todo cayendo y subiendo por ultima vez”

en esta zona de la ciudad
se construye el edificio más viejo de córdoba
durante treinta años la estructura aguanto,
las paredes, escaleras y techos
estuvieron naufragando al lado del Suquia,
ahora terminado este edificio a puro vidrio
la inteligencia del planeta es confort
la vida es ciega

he llegado a este punto
puente antartida donde alguna vez dos osos polares
custodiarían cada uno de los extremos de este paso
ahora los osos no están
en la antartida argentina jamás hubo osos polares

cruzo el puente
a metros La cañada copula con el río
miro el agua correr y las garzas brujas pensando la noche
entonces me acuerdo de vos
y las miro a ellas trabajando en la oscuridad
con sus patas y picos que se hunden al paso de un pez
no tengo que contar todo, pero es necesario encontrar un modo

alguien contempla el rió a mitad del puente y recuerda:
espejo negro es el río que en las siestas
con los pibes de Pueyrredón cruzábamos por Barranca Yaco, Altos Gral. Paz, Los 40 guasos y caíamos en Yapeyú
fundábamos una isla incierta como Jerónimo Luis
al lado del cauce pescábamos con botellas
no se, no creo haber pescado algo en ese río
al viajar recorríamos los márgenes
casas de chapa casas de cañas casas de plástico casas de cartón
la fabrica de jugos San Justo y ya no se

de vuelta
por fin al cruzar la antártida necesito un desvió
entonces diagonal al noroeste
barrió Ducasse
lugar sin almas en las calles
aquí dicen que el conde leyó a su tía el primer canto del Maldoror
la tía salio espantada a la iglesia para confesarse
entonces corro, huyo
el desvió me lleva hasta avellaneda esquina castro barros
unos garitos
“allí años atrás tuve sexo con una mujer
una estufa era el hilo que separaba la realidad de su cuerpo
termine afuera,
luego ella se limpio en un fuentón
y me regalo un caballo sin montura
intente subir pero caí desde un segundo piso”

vuelvo, sigo
vi una plaza vacía
luego los bordes de las vías
el borde de la esfera,
Sarratea la subida más pronunciada del país
ahora la jornada se siente en las piernas





Alexis Comamala

Del libro Barrio ingles. Inedito.

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